Forzar genera ansiedad; confiar abre caminos. Hacé tu parte y soltá el resto
Cuando intentamos forzar la calma, estamos, en esencia, luchando contra nuestras propias emociones. Esta lucha consume una energía considerable y genera un ciclo de retroalimentación negativa. Cuanto más nos resistimos a la ansiedad, más poder le otorgamos. Es similar a intentar empujar una puerta que está atascada; cuanto más fuerza aplicamos, más difícil se vuelve abrirla. En el contexto de la ansiedad, este esfuerzo por suprimir lo que sentimos solo nos ancla más profundamente en la experiencia. Ver más…
